Millones de personas
en el mundo siguen padeciendo enfermedades que se pueden prevenir. Dentro de
éstas, se encuentran las enfermedades buco-dentales que, a su vez, tienen
una alta incidencia dentro de la población mundial.
Partiendo del conocimiento de esta realidad, hemos enfocado principalmente nuestras
acciones hacia:
· Proyectos de formación y prevención de la población.
· Proyectos de formación de promotores de salud buco-dental.
· Asistencia odontológica a colectivos en situaciones de marginación
y/o exclusión social.
Desde ya hace tres
años potenciamos los proyectos en nuestras comunidades, donde la necesidad
es mucha y está poco cubierta por el sistema sanitario público.
Es por este motivo que tenemos clínicas donde los profesionales que trabajan
lo hacen de forma voluntaria y gratuita, trabajamos con colectivos de discapacitados
psíquicos y físicos y con colectivos de alto riesgo (VHI+, toxicómanos)
y, también en algunos casos, derivamos pacientes a clínicas privadas
que colaboran con nosotros. Los pacientes, todos ellos derivados de Servicios
Sociales o de entidades que trabajan con los colectivos más desfavorecidos,
personas en situaciones de discapacidad, marginación, exclusión
social, etc., pagan una cantidad simbólica por tratamiento. Derivamos
a la Seguridad Social todos aquellos tratamientos que en ella se realicen, no
se trata de duplicar esfuerzos sino de cubrir un déficit existente.
Paralelamente hacemos formación, teniendo materiales preparados para
la formación de distintos colectivos en el campo de la prevención
en salud buco-dental, y sensibilización del colectivo mediante la participación
en congresos, charlas, organización de cursos, etc.
Desarrollamos y
colaboramos en el desarrollo de programas en los que se dan tres condiciones:
que la solicitud provenga de la población o comunidad que lo requiera,
que se cuente con la participación activa de la misma para alcanzar el
éxito y que la finalidad de dicha actuación sea perdurable en
el tiempo y no una acción puntual. Se trata de capacitar a la comunidad
solicitante para que se responsabilice de la gestión y el autocuidado
de su salud buco-dental, favoreciendo así su independencia y, de crear
en ella unos hábitos de higiene saludables que sean fuente de bocas sanas
en el futuro.
Previa realización de un estudio de la situación existente para
poder prever la mejor actuación posible, se desplazan odontólogos
colaboradores de la organización, por un periodo de 1 mes como máximo,
durante el cual formarán a gentes de las propias comunidades como promotores
de salud, en técnicas básicas de prevención e higiene.
Los promotores de salud, son personas escogidas por las propias comunidades
y con interés por la salud de la población. Se intenta, también,
acceder a la formación de los maestros de escuela, para poder asegurar
que, sobretodo la población infantil, donde las técnicas de prevención
pueden, a la larga, ser más eficaces, empiece a adquirir unos hábitos
higiénicos. Se realizan, si es preciso, actos asistenciales en casos
de urgencia, pero no se cree conveniente hacerlos de una manera generalista,
pues lo que se pretende es que sean los miembros de la propia comunidad los
que puedan sustentar, a corto y largo termino, el programa de prevención.
En un inicio se suministra a los proyectos los materiales considerados convenientes,
teniendo en cuenta la disponibilidad de recursos: equipos, cepillos de dientes,
flúor, etc.
Se busca que los proyectos puedan ser sostenibles en el tiempo, tanto en la
gestión como económicamente, por lo que se busca la implicación
directa tanto de la población beneficiaria, cómo de la autoridades
sanitarias y políticas de la región.