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"En Odontología Solidaria atiendo amigos, no clientes"

30 abril 2015

Josep Oliva es el Delegado Social de la clínica solidaria de Granollers. Médico estomatólogo de 67 años, Josep tuvo su propia clínica privada durante más de tres décadas. Actualmente, colabora en gabinetes de otros odontólogos, además de desarrollar una importante labor como voluntario en el seno de la Fundación.

-- ¿Cuando conociste la existencia de Odontología Solidaria?

-- Cuando la entidad se estableció en Granollers, por mi entorno profesional. Pero no me acerqué a la Fundación hasta hace poco más de un año, cuando me ofrecí para trabajar como voluntario.

-- ¿Por qué motivo?

-- A lo largo de la vida uno va cambiando de actitudes. Llegué a un momento de mi vida en el que pensé que esto es lo que quería y necesitaba hacer para llenar algunos huecos vitales que antes no había percibido. Noté que me faltaba algo, y resolví implicarme en el mundo de la solidaridad. Al principio pensé en hacer acción solidaria en general, pero luego pensé que, al ser dentista, lo más conveniente era trabajar en el ámbito de la odontología. Es lo que sé hacer, y lo que me gusta hacer.

-- ¿Habías colaborado anteriormente con alguna ONG?

-- No, en una organización, no. Solamente había hecho acción solidaria a nivel particular. Cuando en mi vida profesional me encontraba con personas que no podían pagar el tratamiento, se lo pagaba yo. Lo he hecho toda la vida. Pero entiendo que para hacer las cosas bien hechas, hay que trabajar en el ámbito de una organización bien estructurada. Actuando de otra forma, uno puede creer que hace lo correcto, pero a la postre no es tan efectivo a nivel social.

-- ¿ Y qué tal la experiencia hasta el momento?

-- Muy bien, perfecta. Si tratando a los clientes en una clínica convencional ya notas su agradecimiento, en el caso de las personas que acuden a Odontología Solidaria ese agradecimiento tiene una intensidad mayor. Y eso a mi me llena, me hace sentir muy bien. No tiene nada que ver con la clínica al uso. Yo vengo a Odontología Solidaria a tratar amigos, no clientes. El punto de vista es totalmente diferente, y aunque lógicamente actuamos con agilidad para atender al máximo número de personas posibles, el método de trabajo es totalmente diferente, sin cariz “industrial”.

-- Dices que el trabajo en Odontología Solidaria “te llena”...

-- Sí, sí, y mucho. Esta es una aspiración que yo tenía y que no he podido colmar hasta ahora, o que colmaba de manera esporádica. Si te limitas a dar dinero a una organización, haces algo sin duda positivo, pero no notas directamente el provecho que la gente con necesidades saca de ello. En cambio, aquí lo ves directamente. Eso es lo que me llena, y más en un momento como el actual, con tanta gente que lo está pasando mal, como notamos en el día a día. Creo que vamos en la buena dirección. Ahora acaba de abrir una nueva clínica en A Coruña, y eso es motivo de alegría para todos, ya que de este modo hay aún más gente que puede optar a tener tratamiento dental.

Futuro

15 abril 2015

El fin último de Odontología Solidaria es desaparecer, algo que solo ocurrirá cuando el sistema público de salud contemple los tratamientos bucodentales, de manera que nadie se quede sin servicios de salud oral sea cual sea su situación socioeconómica. Sin embargo, la situación actual nos impulsa a trabajar más y mejor en materia odontológica, y también fomentando valores solidarios entre nuestros usuarios y nuestros voluntarios.

"Para mi, la solidaridad es una obligación"

31 marzo 2015

Hoy hablamos con Carmen Durán, médico odontólogo de 59 años de Málaga. Carmen empezó a trabajar con Odontología Solidaria a mediados de los años noventa, y durante las últimas dos décadas ha realizado una intensa labor en diversos países. En su día también impulsó el proyecto de establecer una clínica solidaria en su ciudad, iniciativa que desafortunadamente no prosperó. Actualmente, colabora con la clínica de Odontología Solidaria en la localidad de Fuengirola.

-- ¿Cuando empieza tu relación con Odontología Solidaria?

-- A mediados de los noventa, cuando participé en un proyecto de la entidad en Guinea Ecuatorial. Posteriormente, he trabajado en proyectos en Sierra Leona, varias veces en India, Perú y México, siempre como miembro de Odontología Solidaria. Después de mi primera experiencia en Guinea, montamos un grupo con odontólogos, enfermeras, educadores, obteniendo por nuestra cuenta la financiación y el material, en lo que contamos con la ayuda de entidades como el Colegio de Odontólogos de Málaga. Estuvimos casi veinte años con estos proyectos.

-- ¿Qué te motiva para implicarte en una causa solidaria como la nuestra?

-- Mira, yo hago esto porque me gusta, lógicamente, pero fundamentalmente porque entiendo que ser solidaria es mi obligación. En este mundo hay unos que tienen más suerte, como nosotros los occidentales, y otros que tienen menos. Yo me siento una persona privilegiada. He tenido mucha suerte, porque tengo de todo: tengo una buena familia, tengo trabajo, tengo dinero… y yo creo que mi obligación es ceder parte de esta suerte a las personas que no han tenido tanta como yo. Pienso que en este mundo hay que compartir. Por eso te digo que si lo que hago no fuera gratificante, creo que también lo haría. Pienso que entre todos tenemos que colaborar a construir un mundo mejor, sin tantas diferencias sociales.

-- Hace unos años, se intentó abrir una clínica solidaria en Málaga pero no se consiguió. ¿Por qué?

-- Teníamos hasta un local cedido, pero al no encontrar la financiación suficiente para acondicionarlo, lo perdimos. Creo que necesitábamos cinco millones de las antiguas pesetas, pero no conseguimos reunir esa cantidad. Llamamos a muchas puertas, pero solo el Colegio de Odontólogos respondió. No así los bancos, las cajas de ahorros, o la Mútua de Andalucía. El Ayuntamiento de Málaga tampoco quiso subvencionarnos, tal vez porque en aquella época quien ostentaba el poder daba prioridad para las subvenciones a organizaciones de corte religioso, o al menos esa era la predisposición que yo noté…

-- Años más tarde, acompañarías el proceso que recientemente ha desembocado en la apertura de la Clínica Solidaria de Fuengirola

-- No tanto. Cuando me han necesitado han contado conmigo, pero yo solo me limité a hacer algunas gestiones ante el Colegio, donde tengo buenos amigos. Decir más sería injusto. Se desbloquearon algunas cosas, pero eso no tiene mucho mérito comparado con lo que han hecho Ana Campi y otras personas.

-- En todo caso, ¿cómo ves a la gente joven que tenemos ahora mismo en la Fundación?

-- ¡Me encanta! Veo a gente comprometida, que se preocupa por los demás. Es cierto que en nuestra sociedad hay muchos jóvenes que ‘pasan’, pero también lo es que contamos con una juventud activa que es solidaria, trabajadora, leal. Esto me hace ser optimista, lo que buena falta nos hace ahora mismo en España, con tanta gente que no tiene trabajo o casa. Es muy necesario que nos impliquemos, que la gente esté a pie de calle, ayudando como vecino y como amigo a quienes lo pasan mal. Yo siempre he inculcado estos valores a mis niños, y ahora mi hija está como voluntaria en la clínica de Fuengirola, de lo que estoy muy orgullosa.

Nuestro compromiso

10 marzo 2015

Los voluntarios que sostienen nuestra Fundación, afrontan el trabajo en las clínicas solidarias operativas en España con la máxima autoexigencia profesional y personal. En Odontología Solidaria estamos comprometidos con una causa, lo que también implica estar comprometidos con todas y cada una de las personas que atendemos. De este modo. se establece una relación de confianza y cariño con los usuarios que da sentido a nuestra labor.

“La solidaridad me ha dado un aprendizaje de vida tremendo”

27 febrero 2015

En 1994, José María Renilla formaba parte de Odontología Sin Fronteras, organización que ese mismo año se integró en la recién creada Odontología Solidaria, lo que consolidó el arranque de nuestra entidad. Médico estomatólogo de 56 años en Talavera de la Reina (Toledo), Renilla ha ocupado diversos cargos de responsabilidad en Odontología Solidaria, siendo presidente de la Fundación desde mediados los noventa hasta 2001. Implicado en iniciativas como el “Dentobus” (servicio que durante varios años atendió a escolares de Castilla-La Mancha), y compositor del Rap del cepillo, Chema nos habla del pasado y presente de Odontología Solidaria en esta conversación: